Sí, nuestro odiado y aborrecido Murphy se moviliza en autobús, pero yo me atrevería a decir que no sólo usa autobús, sino que también utiliza todo tipo de transporte público; pero por el momento nos vamos a concentrar en sus paseos en este hermoso y súper cómodo medio de transporte: el autobús (já). A pesar de que el título explica todo, tengo el deber moral de aclarar en las siguientes líneas quién es Murphy, y por qué lo hago protagonista de este post.
Edward Murphy, fue un ingeniero norteamericano, que durante algunos años de su vida realizó trabajos para el gobierno estadounidense, a este sujeto se le acredita la creación de la “Ley de Murphy”. La historia de la formulación de la reconocida ley, tiene varias versiones, todas disponibles en la enciclopedia virtual wikipedia. Lo relevante de ella, es que su principio fundamental, que da sentido a su creación y determinación es la siguiente frase: “si algo puede salir mal, entonces saldrá mal”.
Luego de está explicación, puedo comenzar a hablar de lo que realmente importa, la aplicación de la Ley de Murphy en el uso del transporte público, en este caso, el autobús. Es impresionante la gran cantidad de personas que utilizan este medio para desplazarse de un lugar a otro; las rutas urbanas son un total desastre, pero definitivamente, las suburbanas son la muerte. Sí, la muerte, y para ser más específica la ruta caracas - la guaira.
Aunque estoy clara, de que esta ruta es un paseo, en comparación con lo que pasan mis amigos A y F (estos no son los reggaetoneros, sino mis amigos xD), para trasladarse a sus respectivos hogares. Pero los traumas de esta gente ya son otra cosa (xD). Ahora me dedicaré a dar algunos ejemplos, de lo que se vive diariamente en uno de estos vehículos de uso masivo.
Lo primero, y más importante se trata de las peleas. Sí, peleas para subir al autobús; si un día utilizas un autobús de esta ruta y no eres víctima, o por lo menos testigo de una pelea, algunas veces verbales y otras veces físicas; puedes considerarte realmente afortunado. Claro está que esto depende mucho de algunas variantes, como lo son la hora en la que estés utilizando este servicio y que tan caluroso está el ambiente, ya que el humor de los demás usuarios es totalmente proporcional al calor de un día soleado de junio o julio.
Segundo, la usura y especulación en los precios del pasaje, todo aquel que no haya sido estafado por un colector de autobús, simplemente no ha viajado en autobús. Un ejemplo real, verídico y comprobable de esto, es que un día lunes a las siete de la mañana, pagas la cantidad de 4,2 bolívares, para movilizarte de Caribe a Caracas, y ese mismo lunes, cuando vas en dirección Caracas – Caribe, a eso de las cinco de la tarde, que llegas a la parada, para terminar subiéndote al autobús a más o menos como a las siete de la noche, tienes que pagar como mínimo 5 bolívares, y eso si tocas con suerte.
Tercero, y esto sólo se aplica a las mujeres; tener que calarse a un colector baboso, que te ofrece el asiento junto al chófer para poder ir a tu lado, viéndote como con cara de hambre (¡ugh!). Aunque también aplica la escena en que el baboso no es el colector, sino tu compañero de asiento, porque gracias a Murphy, el día en que toda mujer se vea y se sienta bella, puede estar segura de que su compañero de asiento va a ser un viejo asqueroso y cochino, o una de esas señoras pseudo doñas del Cafetal o más bien doñas de Palmar Este (xD), que desde que se sientan lo único que hacen es hablar del gobierno, la decadencia de los servicios públicos, el reggaetón y la perversión de la juventud actual porque “en sus tiempos no se veía eso”.Ahora, para darle otro enfoque a este caso, vamos a cambiar el hecho de que la mujer se siente bella, así que ahora se siente Shrek, o peor aún, Fiona. Entonces en ese preciso momento y día en que la pobre niña se encuentra más vulnerable e incapaz de cualquier acercamiento al sexo opuesto, es el día en que el niño más lindo que se pueda ver en un autobús se siente a su lado, y esto también ocurre cuando viene contigo nada más y nada menos que el tipo que la vuelve loca, o para utilizar el coloquialismo, digamos que es el tipo que cuando lo ve, se le bajan (este último ejemplo es un caso de la vida real, le ocurrió a la amiga de un amigo xD).
Y por último está la inconsciencia del resto de los usuarios a la hora de utilizar estos vehículos, y esta es una pregunta que me hago desde hace algún tiempo, ya que fue una historia real, de esas que te dan pena contar y dices que le ocurrió al amigo, de un amigo del primo, del tío, del cuñado, del sobrino, del hermano de la abuela de tu amigo (xD), y es el hecho de ¿Cómo es posible que alguien que sabe que va a viajar en autobús compre un gallo escandaloso y ronco, que no permite a las demás persona intentar descansar e incluso tomar una siestecita? Además me hago la misma pregunta en el caso de los niños, si las madres saben que sus hijos son unos mal criados, llorones y escandalosos que en todos lados las hacen pasar pena ¿por qué no le dan una grajea de tafil o prozac a esos mounstritos para ver si se callan y dejan dormir?
Estos momentos son los que producen algunas frases como “estúpido Murphy, todo a mí”, “es que el pato Lucas y yo”, “es que estoy más salada que la aleta de la sirenita”, entre otras. Por eso con estas razones que acabo de exponer, queda totalmente demostrado la presencia de nuestro odiado Murphy en el transporte público venezolano, logrando, en algunos casos hacer que nos sintamos avergonzados de algunas cosas y en otros, que seamos totalmente desdichados porque no tenemos un carro propio y debemos vivir en este circo día tras día.
Miri..!*


